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29 Mayo. Atacada por Perros. TANZANIA.

Me despierto con el lejano canto del almuedan que me hace sucumbir a la pereza. Remolona, doy vueltas en mi esterilla atenta a la partitura de sonidos manyaneros de un nuevo lugar por descubrir. La llamada a la oracion mulsulmana se mezcla con el festival de graznidos que celebran decenas de inquietos cuervos. Abro la cremallera de mi tienda Ferrino de una plaza y de proporciones feretrales y compruebo que no es un suenyo, que realmente estoy en Zanzibar.
La arena de Nungwi es fina como el gofio y blanca como el marmol, salpicada de algas verdes y besada con delicadeza por un erotico mar turquesa y caliente. Los barcos de velamen de tres punos parece que patinan sobre sus aguas en calma. Una inquietante paz domina el ambiente humedo y fresco de fragor marino.
Recuerdo como he llegado a Tanzania cruzando las altas montanas de Tukuyu desde Karonga, en Malawi, pasando por aldeas de casas de paja y adobe tan aisladas que algunos ninyos lloran a mi paso convencidos de que acababan de ver al mismisimo demonio sobre ruedas. Otros gritan 'musungu'
-hombre blanco- tantas veces hasta quedar afonicos mientras corren desaforados al encuentro de aquel extranyo ser colorido como una guacamaya. Picos escarpados de pinos y valles de huertas y plantaciones de te, maiz, arrozales y canya de azucar se mezclan con la frondosidad autoctona en un eden verde, humedo y frio tan pintoresco que apetece quedarse para siempre. La amabilidad y la sonrisa permanente de sus habitantes facilita el fatigoso transito por aquellas cuestas de vertigo con mas de 30 kilos en las alforjas.
Como siempre la hospitalidad y las buenas intenciones de los oriundos se hace anicos cuando penetro en el caos de la urbe. Los sucios barracones de palitroques y uralita de Mbeya se extienden como un virus maligno por el valle que cruza el Autopista de Tanzania, columna vertebral del pais entre Zambia y el Oceano Indico. La gente es fanfarrona e irrespetuosa y la figura del comerciante acosador se torna insoportable. Pedaleo con fuerza para salir cuanto antes del infierno de vehiculos, daladalas y seres humanos que pululan sin rumbo ni objetivo definido tratando de buscarse la vida a toda costa. Como en la mayoria de mi viaje, no veo a un solo blanco por ninguna parte y eso acelera mi paso hacia mi destino. El unico camping yace dentro de los muros de una iglesia protestante llamada Karibu Center, ubicada a unos kilometros del centro de un valle indigente donde la musica logra resonancias sobrenaturales.
Por la noche salgo de la tienda de campanya a mear y me rodean cinco perros guardianes de proporciones sobrenaturales asestandome uno una gran mordida en el muslo izquierdo que me arranca tal alarido de dolor que ni el aullido del lobo siberiano. Despues de una noche inquieta y temblando de miedo y con la meada aun en los pantalones inquiero profundas y serias amenazas por la manyana al manager para que encierre a sus bestias hasta el ultimo dia de mi estancia en el excentrico establecimiento. I am very powerful in internet – miento roja de colera con tanta determinacion que no vuelvo a oir a los canes ni ladrar en las tres noches que paso en este extranyo lugar de misioneras misteriosas y errantes de miradas sospechosamente esquivas.

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