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18 de Mayo. Loreto y las Hormigas Bastardas. BCS.

Mi espacio de paz en el paraiso de Bahia Concepcion, a la sombra de una palapa, finaliza de subito cuando llegan dos potentes "pick ups", uno arrastrando un remolque.  Como militares en una mision de la OTAN, un grupo de enormes gringos toma las tres palapas contiguas que restan en "mi" pequeno recodo de playa, clavando enormes tiendas de campana (modelo Beverly Hills comparadas con mi sarcofago), sillas de playa, barbacoas, inflables, kayaks, mesas plegables, body boards, canas de pescar, antorchas de petroleo, hamacas, un quad y hasta una moto acuatica! No entiendo como la gente necesita tantas cosas para disfrutar de la vida (y tanta comida). No cabe ni un alfiler y me cuesta trabajo caminar hasta la playa. Mi remanso de paz, banado por las tursquesas aguas del Mar de Cortes, se han convertido en una feria del deporte acuatico, con personajes tan obesos manipulando los artilugios, que la escena se me antoja dadaista. Como me gustaria que estuviese aqui Pedro Almodovar... escribiria el mejor guion de su vida sin duda. Ademas, los individuos de California, pese a casi haberse caido encima de mi campamento, ni siquiera me miran. Es como si no existiera para ellos. Ni saludan. El espiritu se me quiebra de golpe y decido irme por la manana. 

Salgo al amanecer rumbo a Loreto. El amable trayecto por una idilica costa, salpicada de las playas mas hermosas que he visto en mi vida,  no dura lo que me hubiese gustado, y la carretera vuelve a introducirse en la Peninsula. Desierto, canones que son hornos a mediodia. Me deshidrato. Tengo que parar varias veces fatigada. Como toda la fruta que me queda en las alforjas. Las cuestas son pronunciadas y agonicas. Lloro. Como me pesa la carga. Me salen sarpullidos en el trasero que se extienden por piernas y barriga. Quiero llorar mas. Tambien empeoran mis hemorroides. Quiero morirme.

110 kilometros de agonia. El sol hace ademan de quererse ir cuando diviso Loreto sobre una gran bahia salpicada de frondosa vegetacion. No me extrana que los conquistadores se fijaran en ella. Es un regalo a cualquiera que navegue por estos confines del mundo, un oasis en la costa. No me extrana que sea el primer asentamiento humano en la peninsula. En una zona tan rica no tendrian que preocuparse de nada: comida y agua en abundancia. Tambien se fijaron en ella los jesuitas. En 1697 el jesuita Juan Maria Salvatierra construyo aquí la primera mision permanente. A punto de desmayarme, tengo el cuerpo hinchado, supongo que deshidratacion y falta de circulacion sanguinea.... me siento muy debil. Llamo a Janet Grachal, natural de Idaho y asentada en esta parte del mundo, quien se ofrece a recoger mis pedazos en breves minutos.

Las picaduras de hormigas en mis partes empeoran y al dia siguiente no puedo caminar. Tengo inflamada toda, toda, toda la parte indigna del cuerpo y el dolor es insoportable. Hago lo que puedo por disimular. Les digo a Janet y Bruce que estoy bien porque me da vergüenza lo que me pasa. Pero dos dias despues ya no aguanto mas y confieso. Janet me lleva al doctor Fernando, medico generalista con muy buena reputacion entre la colonia de gringos en Loreto. Fernando me examina y yo le explico que creo que me han picado unas hormigas “ahi” en San Ignacion, pero el inquiere que “podria tratarse de cualquier cosa”. Y tiene razon el hombre; he tenido el trasero en multiples lugares desde que empece esta aventura. A saber el origen del suplicio. Me inyecta esteroides y me receta dos cremas. Paso una noche horrible y la infeccion se extiende por piernas y estomago, hasta el ombligo, durante la noche. Tampoco pego ojo y solo quiero morirme. 

Janet viene por la manana a mi zulo, que es la autocaravana del jardin donde me he atrincherado, con ventanas y puerta cerrada, para poder tener el culo al aire pese al calor. No quiero que nadie me vea asi. Cuando abro la puerta no puedo evitar romper a llorar. Janet me abraza y tampoco puede evitar que se le salgan las lagrimas. Esto no me extrana porque Janet es una de las personas mas humanas que he conocido en mi viaje. Volvemos al doctor Fernando. Le repito que estoy casi segura de que fueron las puta hormigas coloradas que sembraban el suelo en San Ignacio mientras cocinaba sentada en del suelo con los shorts. Asiente y me inyecta un antiestaminico. 

Volvemos a casa; yo camino camino a duras penas con las piernas abiertas, como John Wayne zombie mordido por un Walking Dead. Todo me cuesta trabajo, hasta subirme al viejo jeep de Janet. Regresamos a casa y me vuelvo a encerrar en mi trinchera para vivir sola mi dolor y desgracia. No quiero compartirla con nadie. Janet viene un par de veces a ver si necesito algo. La pobre debe estar preocupadisima. Esa noche tiene un asadero de carne en casa con unos amigos pero yo declino su invitacion. Asi no puedo ni sentarme un segundo. Tengo que estar acostada con las piernas abiertas, pariendo no un nino, sino mi desgracia y dolor. Me conecto a internet y elijo una pelicula en cuevana2.com , el disneylandia de la pirateria online en Mexico, para concentrarme en otra cosa que engane mi mente. Me cuesta elegir una pelicula porque Hollywood no filma sino basura ultimamente. O sera que estoy de mala leche? Elijo "Cake" de Jennifer Aniston. A lo mejor centrandome en las desgracias de otros alivio las mias. Pues da resultado !

Al dia siguiente la inflamacion ha disminuido y ya puedo caminar. Sigo tomando antiestaminicos, analgesicos y antibacterianos, untandome alla abajo con betamezona, glotrimazol, gentamicina, oxido de zinc, acido borico, vitamina A, alantoina, como quien se hace un bocata de nocilla, y la guinda del pastel, crema para las hemorroides. Tengo que caminar con cuidado para no resbalar. Pero mejora mi salud y mi carácter. Ahora ya camino y bromeo. El viernes por la noche nos vamos de cenita al centro de Loreto los tres. No hay ni un alma. La temporada turistica se ha acabado y las calles son nuestras. Somos los unicos en el restaurante Orlando, aunque por el ruido que hacemos parece que esta lleno. Bruce, Janet y yo no paramos de reirnos y hacer bromas. Por supuesto, el gusto que se dieron las hormigas en mis posaderas tambien es motivo de burla y risas, sobre todo por mi parte. Hay que reirse de uno mismo en esta vida. Que bueno esta el Chardonney con los langostinos rebozados, y por cuatro perras chicas (baratisimo).




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