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24 Agosto. Desierto, desierto, espejismo, espejismo (Huarmey - Barranca)

¿Espejismo o realidad? Cerca de Huarmey en el Desierto Costero Peruano

Uno de los peores días de mi vida ha sido el trayecto Huamey - Barranca. Cien kilómetros contra el viento por el desierto costero de Perú con treinta kilos de carga sobre la bicicleta. Arena, desierto y espejismos.  Un día como éste pone en boga tu resistencia psicológica, no sólo para culminar con éxito el día, sino también todo el viaje. En un día así te planteas abandonarlo todo de una maldita vez después de dos años y medio. Sin embargo, siempre hay algo, en un remoto rincón de tu cerebro, que te impide saltar del barco como las ratas. Y no son los espejismos. 

El tramo Huarmey y Barranca es montañoso y baldío


Salimos de Huarmey con las primeras luces del día y los primeros cláxones de mototaxis con efectos de sonido. Huarmey es una ciudad costera de la región de Ancash, famosa por albergar una gran variedad de playas, que compiten dentro de las diez mejores del país. Dejamos atrás la silueta de la urbe, desenfocada al amanecer. El tráfico, como siempre a esta hora, es fluído y molesto. Los mini buses se apuran a recoger pasajeros que van a su trabajo parando cada cien metros, adelantándonos con escasa separación,  con impertinentes acelerones, frenazos, volantazos, giros repentinos... Nunca te acostumbras a esto.


La naturaleza es imparable y eterna. La brisa marina esculpe las imponentes montañas.

Una hora después nos envuelve de nuevo la soledad del desierto. Aunque siguen pasando trailers, ya no les prestamos atención. ¿Será que una se acostumbra a la incomodidad que ya no la percibe?. Me concentro en las formas que dibuja la arena en páramos yermos y baldíos. El día está nublado y corre una ligera brisa fresca del SW. Hoy me siento pesada, cansada, desanimada. No estoy motivada. El desierto agota y el sufrimiento de los días pasados desmotiva a cualquiera. Sólo la esperanza de llegar pronto a Lima me mantiene pedaleando. 


Los pinchazos también son imparables y eternos...

52 valles fluviales atraviesan desde Los Andes el Desierto Costero del Perú

Pasamos Zorras, uno de los varios valles fluviales que descienden de Los Andes atravesando el erial. En estas condiciones, antes de llegar a un sitio así te preguntas si se trata de una ilusión óptica y lo que estás presenciando es un espejismo.  El lugar es como una flor en el desierto.  Nos dejamos seducir por el verde que regalan los cultivos de caña y algodón apostados a ambos lados de la carretera, hasta que volvemos a adentrarnos en la magia del arenal.


Infinidad de playas desiertas y remotas siembran toda la costa de Ancash 

Playas de ensueño brotan de repente rompiendo la rutina de la sencilla paleta de colores de la meseta árida. La más espectacular es Gramadal, infinita orilla de doradas arenas que se funde solitaria en el océano Pacífico. Lo que más me gusta de este "territorio de nadie", es que NO HAY NADIE. La mano del hombre es inexistente. La naturaleza conserva sus únicos fenómenos geológicos sin alteraciones de ningún tipo a excepción de la Panamericana por la que transitamos. 


Cuesta arriba y con el viento en contra, los 100 kilónetros más duros de mi vida

Cuando llevamos cincuenta kilómetros ya no puedo más. Me parece que son 100 y no me puedo creer que aún me falte el doble. El día se despeja y el viento de frente arrecia. Además, el terreno es cuesta arriba en su mayoría.  Tengo ganas de llorar y mandarlo todo a la mierda. Pero no. Rendirse no es una opción y tengo que seguir hasta el final. Sigo pedaleando con mis lágrimas y mis mocos hacia el infinito. 


El viento horada la piedra, el viento dispersa el agua, la piedra detiene el viento... Octavio Paz

Cuando nos acercamos a la verde y frondosa Paramonga, divisamos la Fortaleza a un lado de la carretera. Otro espejismo en medio de la nada. A pesar del agotamiento se me sube la adrenalina cada vez que contemplo un complejo arqueológico de este calibre. La Fortaleza fue construída por la civilización Chimú en el siglo XV y fue ocupada posteriormente por los incas, quienes ampliaron sus estructuras. Es escalonada y está hecha de adobe. 


La Fortaleza de Paramonga, complejo arqueológico situado al norte del departamento de Lima

No nos detenemos mucho para contemplar su imponente belleza porque pronto anochecerá y pedalear de noche en Perú tampoco es una opción. Seguimos hacia la ciudad de Barranca, aligerando el paso a pesar de no poder con mi alma y de llevar kilómetros aguantando pinchazos de dolor en mis rodillas. 


Fotos Marika Latsone
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